BLOCKCHAIN, INTELIGENCIA COLECTIVA Y DESARROLLO SOSTENIBLE

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«El flujo de información es el valor supremo y la libertad de la información es el mayor bien de todos». Homo Deus -Yuval Noah Harari.

 

 

De las nuevas tecnologías que introduce la cuarta revolución industrial como la nanotecnología, la Inteligencia Artificial, la manipulación genética y la bioingeniería; la Cadena de Bloques o Blockchain, podría ser la más disruptiva y radical para afrontar desafíos globalesi como el cambio climático, la sostenibilidad ambiental, la desigualdad económica o la seguridad alimentaria. Esta herramienta podría ser una respuesta global a serios problemas globales. En ella, cada transacción genera valor, no solo en términos económicos, sino sobre todo en términos de confianza, cooperación y comunidad.

La mayor crítica mediática a la tecnología Blockchain, tiene fundamento en la gran cantidad de energía eléctrica que demanda su funcionamiento, pues al depender directamente de una mayor cantidad de usuarios conectados y de su permanencia en la red, el consumo de energía incrementa proporcionalmente con el crecimiento del sistemaii, generando además grandes cantidades de basura informática y digital.

Para este tipo de retos, los mismos usuarios conscientes del consumo creciente de energía, han puesto en marcha proyectos como Energy Chainiii que busca la inversión en producción de energía limpia como la solar y establece un mapa global de proveedores de energía limpia para alimentar el sistema y mejorar la eficiencia energética.

En realidad, más que una amenaza, esta tecnología representa una gran oportunidad para las empresas y organizaciones. El ranking Best Global Brands 2018iv, demuestra por ejemplo, como 8 de las 10 principales compañías a nivel mundial son de base tecnológica, dejando atrás bancos, compañías de automóviles, de industria y de manufactura.

 

De hecho, varios de los principales proyectos sobre Blockchain como R3 CEVv y Hyperledger Projectvi, son financiados por reconocidos bancos como J.P. Morgan, HSBC y Santander, más otras compañías tecnológicas como Intel, Accenture e IBM, que dimensionaron el poder de la cadena de bloques con el posicionamiento mundial de las criptomonedas, que utiliza el Blockchain como plataforma.

Otras asociaciones emergentes como Ethereumvii y Ocean Protocolviii  están utilizando el Blockchain para agilizar la contratación entre pares, patentar ideas, crear desarrollos tecnológicos y autenticar transacciones, o incluso en casos más tangibles, plataformas como Global Fishing Watch ix  buscan prevenir la pesca ilegal, mejorar y vigilar las cadenas de proveedores, minimizar la posibilidad de esclavitud moderna en la producción de bienes o garantizar la autenticidad y buena procedencia de los alimentos.x  En esencia, esta herramienta facilitará a las compañías rastrear  transacciones, realizar control de sus cadenas de proveedores y dimensionar su impacto negativo en los ecosistemas.

En el Blockchain, el desarrollo sostenible es la base para la supervivencia del sistema. Acá, cada paso debe generar valor, no solamente a las personas y a las empresas, sino también al planeta. Los efectos negativos del crecimiento económico deben ser minimizados a través del control y la medición de los datos y para esto, proyectos globales como IXO xi ponen al servicio de la humanidad y su futuro, el poder de la confianza y la cooperación.

La descentralización de la información y la trasparencia en control de los datos, podría significar el despertar de una conciencia humana sustentable, que abra paso al talento de las personas, a la inteligencia colectiva y al desarrollo sostenible.

 

 

                                                        

i https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/ ii https://sluggerotoole.com/2018/10/12/bitcoin-must-die/

 

 

 

De París a Medellín

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Uno de los problemas más serios que afronta el mundo hoy, es sin dudas, el calentamiento global. Las altas emisiones de dióxido de carbono que llegan a la atmosfera aceleran el efecto invernadero  y aumentan la variación de la temperatura. Si bien los efectos ocurren lentamente y son casi imperceptibles en corto plazo, las consecuencias de un aumento de 2 grados centígrados podrían ser devastadoras; el nivel del mar aumentaría y las inundaciones en ciudades costeras serían inevitables, generando desplazamientos masivos (Desplazados climáticos) hacia el interior de los continentes, el clima se pondría cálido y enfermedades tropicales como la malaria se esparcirían acabando con la vida de miles de personas.

Por ello, “Conscientes de que el cambio climático representa una amenaza apremiante y con efectos potencialmente irreversibles para las sociedades humanas y el planeta… y poniendo de relieve la necesidad de hacer frente al cambio climático con urgencia” se llevó a cabo en Paris  la Cumbre del Clima -COP21- y que finalizó con la firma de un Acuerdo mundial, de un pacto progresivo, que busca  un cambio en el modelo de desarrollo en las economías de los países para mitigar las emisiones y prevenir el riesgo. Ver acuerdo

Nosotros vivimos en Medellín, en las montañas, lejos de París y lejos del mar. Pero desde  acá podemos en principio, mejorar nuestras propias condiciones de vida y aportar a la disminución de las emisiones para transformar el mundo y evitar tragedias. Es así como, el pasado miércoles 16, se lanzó en el Teatro Pablo Tobón la iniciativa ciudadana Low Carbon City (Ciudades Bajas en Carbono) que busca reducir las emisiones en diferentes sectores sin afectar el desarrollo económico y la habitabilidad de las urbes, pues el 70% de las emisiones globales de CO2 es generado en las ciudades.

Y este es nuestro reto, repensar nuestra manera de construir la ciudad y orientar su desarrollo. Llevamos cerca de 12 años de grandes edificios y obras de infraestructura. Es el momento de hacer una pausa y aprovechar el próximo Plan de Desarrollo para hacer de Medellín un Gran Parque Verde, apostarle a las personas, a la cultura ciudadana y a la educación. De esto depende que podamos resolver los problemas de movilidad, de convivencia y también los altos niveles de contaminación, pero sobretodo, de esto depende que podamos hacer de Medellín una ciudad vivible y sostenible, hoy y al menos dos mil años más.

Opulencia Original

Agua en Marte
Agua en Marte

Hace cuatro años exactamente, escribí una columna llamada Governance and Sustainability. Por supuesto, estábamos en elecciones. Época donde tenemos la oportunidad de votar y decidir sobre nuestras vidas y  sobre futuro de quienes vienen tras nosotros.

Hace 30.000 años las sociedades cazadoras-recolectoras poblaron por completo la tierra, desde África a Europa, luego a Asia y Australia, llegando finalmente a nuestro continente a través del Puente de Beringia. Fueron llamadas las “sociedades opulentas originales”. Recolectaban lo suficiente, cazaban lo necesario, economizaban recursos, se movían y vivían de manera eficiente y sostenible. En paz con los animales y las plantas.

Hoy sufrimos de hambrunas y enfermedades, consumimos más de lo necesario, contaminamos,  destruimos a nuestro paso, acabamos el equilibrio y declaramos la guerra a los animales y las plantas, peor, nos matamos entre nosotros.  No digo que la vida hace 30 mil años no fuese dura y hostil, pero era una vida sana y en armonía. Hoy nuestra opulencia es enferma e insostenible.

Por ello, es fundamental que los candidatos actuales incluyan en sus planes de gobierno, propuestas contundentes para la protección del medioambiente y políticas para un desarrollo sostenible con equidad social y visión de largo plazo. Necesitamos despertar una consciencia colectiva que nos saque de esta inercia autodestructiva.

Los Sapiens nos diferenciamos de los demás animales, porque somos capaces de imaginar, porque somos conscientes de nuestra existencia y porque podemos comunicar nuestros sentimientos y pensamientos.

Necesitamos regresar a la opulencia original. No al pasado, sino al equilibrio entre el hombre y la naturaleza, donde podamos disfrutar con serenidad y sin afanes nuestro planeta, pero sobretodo disfrutar de nuestros logros como humanidad; el arte, la ciencia, la música, la vida en sociedad y el amor.

  Instituciones para el posconflicto  

En el 2006 durante el primer Congreso de Ciencia Política en la Universidad de los Andes, participé como expositor de un trabajo titulado “Pensando en el posconflicto desde el plan de desarrollo”, me levantaron a piedra. Hablaba de las políticas públicas que la alcaldía de Medellín había diseñado para la búsqueda de la paz en las comunas más afectas por la violencia, la pobreza y la incapacidad institucional.

Hablé del “post” en medio del conflicto y los argumentos parecieron no convencer al auditorio. Siete años después  y sin alcanzar una Medellín completamente en paz,  no se puede desconocer que muchas de esas políticas ayudaron al gobierno  local a recuperar espacio en muchas comunas de la periferia y a generar presencia institucional en todos los barrios de la ciudad.

Medellín cuenta hoy con instituciones arraigadas en los territorios con programas sociales de alto impacto, las personas reconocen a la alcaldía, sus secretarías y entes descentralizados, asimismo el crecimiento de la fuerza pública, las investigaciones de las universidades y los esfuerzos del sector privado, han generado un ambiente favorable de credibilidad y confianza institucional como valor supremo para la integración y el desarrollo sostenible de la sociedad y la construcción de un Estado legítimo y perdurable.

Este es el reto del gobierno colombiano, diseñar las políticas y programas que garanticen la presencia institucional en los rincones más apartados del país, que devuelvan la confianza de los olvidados al Estado y por supuesto, que abran paso a la reconciliación y la integración nacional como única alternativa para alcanzar la paz.

La clave son las instituciones y su eficiente desempeño en toda la geografía nacional, la clave son instituciones que puedan con efectividad; garantizar  derechos, ofrecer seguridad y permitir la participación política. Este es el camino, instituciones sólidas para atender el posconflicto, integrar la nación y fortalecer el Estado.

Solo instituciones fuertes permitirán que los esfuerzos del gobierno y un posible acuerdo de paz avalado por los colombianos, no sean  en vano.

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La ley de hierro

El alemán Robert Michels experto en sociología política describe la ley de hierro, como la tendencia perversa que tienen las sociedades de sustituir una tiranía por otra, inclusive y generalmente  más violenta y despiadada.

La ley de hierro se presenta cuando al suceder una coyuntura política crítica, como una revolución, una guerra civil o un cambio político drástico, la sociedad acoge  un modelo de organización peor y más injusto que el anterior, generando un circulo vicioso, cada vez más destructivo y venenoso por la degradación de las instituciones y la fragmentación de la sociedad.

Resulta que no toda revolución ni cambio político trae consigo consecuencias positivas, sucede también que coyunturas políticas resulten en lentos remedios mortales.  Tal como ha sucedido en Haití, el Congo, Afganistán y otros países de Africa subsahariana.

Venezuela atraviesa hoy una de esas coyunturas políticas y tras 14 años de concentración absoluta del poder en manos de Hugo Chávez, la sociedad venezolana tendrá la oportunidad de evadir la ley de hierro a través del voto. La disputa interna entre los líderes chavistas se vislumbra sangrienta, se proclaman más papistas que el Papa y juran defender la revolución bolivariana a como de lugar, quieren entonces a toda luz, reemplazar una tiranía por otra.

Que la crisis sirva entonces a cambios positivos, reales y democráticos y no a la consolidación del circulo vicioso de la ley de hierro, es la oportunidad que tienen los venezolanos, ojalá la tomen.601637_10151329958651139_902075473_n

Lección de existencia

La pesteYa lo había visto,  le ayudé a subir al metro.  Lo vi otra vez vendiendo chicles, nunca supe quien era.
Antes de subirme al carro,  vi algo en el capot,  tampoco reparé.
Esperabamos  a alguien y mientras fumaba descubrí que la silla de ruedas en el capot tenía a su dueño en el interior de la van.  Tampoco me importó.
Paramos a comer,  me senté en la mesa y él ya estaba sentado.  En la conversación escuché de su voz la palabra “polio”  descubrí ahí que su “limitación” había sido causada por esa  terrible enfermedad.

El viaje continuó y alguien pasó una bolsa  con muchas cajitas de chicle.  Sin vergüenza agarré un puñado y lo guardé en mi maleta, me hicieron señas,  me quité los audífonos y escuché que los chicles estaban a la venta. Devolví la mitad.

Llegamos al puerto en pleno Magdalena Medio,  miles de pájaros nos miraban desde los cables de energía, los llamé la peste y pensé en la necesidad de los gavilanes y su función controladora. Un compañero de viaje bajó a mi lección y lo subió a su habitación,  mi ayuda era subir su cojín y su pequeño morral. Le subí sus pertenencias y lo abandoné.  Me fui a buscar mi propio espacio,  no había espacios propios,  me ofrecieron compartir,  acepté,  la habitación 202, era habitación triple pero allí solo dormiríamos dos.  Mi lección y yo.

Sentí lástima, era incómodo estar a su lado, le ofrecí cerveza,  me dijo que no tomaba,  me tomé dos y la lección me me dio cátedra.  Me preguntó que deporte practicaba,  le exageré con dos minutos de bicicleta que hago cada tres días.  Me dijo que jugaba ajedrez.  Después me preguntó por mi casa, mi familia mi trabajo,  me hizo ver lo afortunado que soy.

Él también me mostró lo  guerrero y afortunado qué el era.  Vivía en el Doce por el Picacho, vivía de la venta de chicles, tenía su compañera y tres hijos de siete y tres años, más un bebé recién nacido,  de profesión era músico pero su teclado estaba malo,  con los chicles sostenía toda su familia.  El ajedrez que hacía tres años lo practicaba competitivamente era su esperanza,  ganar en los Juegos Paranacionales una medalla de oro, con ese dinero:  casarse, arreglar el teclado y volver a su profesión, en fin, con 5 millones recuperar su vida.

Lloré desconsolado, no por él, sino por mi y mí verdadera discapacidad, mi falta de espíritu, valentía y conciencia. También lloré por él, por sus niños y su compañera,  maldije lo injusto de éste plano y amé la grandeza del ser humano. Intentaré dormir con mi lección en la cama del lado.

Governance and Sustainability

By: Juan Es. Restrepo-Castro

Local elections will soon take place in my city. There are 3 massive challenges that the elected candidate will have to tackle, to consolidate a successful public performance. Security, employment and the environment are the topics that hold the interest of the voters.

Because of this particular situation, an enthusiastic group of youths are inviting  all political candidates and regular citizens, to sign a statement as a compromise to protect the environment and prompt eco-friendly policies in our metropolitan area.

This civil initiative has settled a social preoccupation in the public agenda, which is the first step to starting up transformation in a democratic society. However, a noble initiative is not enough to set up the necessary changes. Once the requirement is included in the agenda, everything depends on political willingness.

So far, everything goes well. But, nevertheless our difficulties seems to start when the matter is a political decision. The political fragmentation, the pluralityof political parties and the differences between concepts of development, plus private interests, make this step the toughest one.

It is mandatory for our politicians to pick up the global trend of multilevel government and meta-governance, as London did 20 years ago. In this modern alternative of public management (Borzel, 2000), the local government merely leads the process of construction and co-operation amongst all social players. The elected government is committed to encourage a horizontal method of decision making, where all actors have responsibilities and participation (Peters, 2000).

The meta-governance calls for a restructuration of traditional manners of public administration; this method suggests the construction of government networks  (Sorenson, 2007), for regulation and self-control of the public acts.  Thus, this integration allows the formation of common leadership and democratic negotiation with effectiveness.

But paradoxically, the decision is now in voter’s hands, it is up to them to choose the candidate that matches the criteria of sustainable development. During election times, the responsibility and the power is held by the electors. Their responsibility is to find out which candidate is committed to cooperate with other political actors, even to concede power to others, in order to generate equality and symmetry between all players.

It is time to enhance our vision over our region. It is time to see our zone as a whole unit, interconnected and interdependent, especially for environmental issues; we all breathe the same air, we all live in and share the same mountains, we all use the same motorways, and we all dance to the same music.  An economic growth and development is possible, with ecological balance, avoiding depletion of our natural resources.  United we succeed or united we fall.

References:

T, Börzel, and T. Risse. 2000. “Who is Afraid of a European Federation? How to Constitutionalize a Multi-Level Governance System?” In What Kind of Constitution forWhat Kind of Polity? Responses to Joschka Fischer, ed. Christian Joerges, Yves Mény,

 

Peters, B. Guy and Jon Pierre. 2000. “Developments in Intergovernmental Relations: Towards Multi-Level Governance.” Policy and Politics 29: 131–135.

[1]Many, Yves, and J. C. Thoenig.  (1992) Public Policy. Ariel. Barcelona.

E. Sorenson and J. Torfin Theories of Democratic Network Governance. Palgrave Macmillan. Great Bretain. 2007. P. 199.

L. Hooghe and G. Marks.  Unraveling the Central State, but How? Types of Multi-Level . The American Political Science Review, Vol. 97, No. 2, (May, 2003), pp. 233-243. http://www.jstor.org/stable/3118206

A secular state in a Muslim nation

…/“Excuse me, sir. May I ask you a question? Can a law imposed by the state cancel our God´s law?”/ “That`s a good question But in a secular state these matters are separate”…/ ”May I ask you another question, sir?”/ “Please. Go right ahead.”/ “My question is this, sir.” / “Does the word “secular” mean “godless?”/… (PAMUK. Snow. Pg. 40)

Further than take over Tripoli and capture Col Gadhafi, it seems that the people of Libya now face a new huge challenge, the hard work of building a democratic state and free society. A war based on the principles of liberty and democracy has been done, now another and important duty is absolutely necessary, to validate the effort of thousand of people and corroborate that the revolution was made certainly looking forwards justice, freedom and democracy.

Listed as 158 on a Democratic Index of 167 countries, Libya appears, by 2010, for the Economist Intelligence Unit, as one of the least democratic countries in the world. This ranking considers five different categories; the electoral process and pluralism, civil liberties, functioning of government, political participation and political culture. So far all these five categories represent the massive dare that the Libyan people face, led by the National Transitional Council –NTC-

Beyond this enormous task there is an essential issue that should be resolved in order to be congruent and suitable with the bases of a genuine democracy. This is the dichotomy between a secular state and a very religious nation. In this case a very Muslim nation. How to re-conciliate a free society with the Coram´s law? Will give the new constitution all the rights, freedom and guarantees to the women, youths, gays and other vulnerable minority groups?

The Middle East and North Africa are the less democratic regions of the planet, by the way, it is the zone of the world with a strong presence of Muslim countries with authoritarian regimes. Democracy and freedom do not requires any religion, in a secular state these matters are separated, God`s law does not match properly with the empire of human law, especially with the law of those who claim for emancipation and release of the individuals and their societies.

On a genuine democracy all the religions, expressions, cultures and beliefs are very welcomed. The more plural is the country, the more democratic it is. Indeed, the more democratic is, the less religious the country is. We will see if the “Arabic Spring” is an authentic revolution looking for a better way to organize them social and politically, we will see if democracy and freedom are an excuse, again, to justify a war.

I respect so much people who practice Islam, also I respect the Christians, the Buddhists and atheists; all of them disserve my entirely tolerance. The question is, if Libya would manage the solid Islam influence, to create a secular and democratic state, now they represent the hope and the opportunity of liberty and transformation for million of humans.

La Biopolítica de Orión.

La Biopolítica de OriónÖ

Política de la Vida  utilizada como  acción de muerte

Juan Esteban Restrepo CastroÖÖ

 

Resumen

¿Por qué el concepto de biopolítica, siendo una política de la vida,  amenaza siempre con tornarse en una acción de muerte? Es la pregunta que aborda este trabajo, analizando la intervención militar conocida como la Operación Orión en la Comuna 13 en Medellín. Concebir la vida puesta al servicio de la política, como una desviación perversa de la biopolítica, permitirá analizar y criticar las justificaciones para matar, pacificar y restaurar el orden  que realiza el Estado en nombre la Vida.

Contextos como el de Seguridad Democrática abren una gran posibilidad para que  la biopolítica se convierta en acción de muerte, con el pretexto de la vida y la libertad  se justifica los más atroces crímenes, con el fin de asegurar la existencia armónica de la mayoría, pero sobretodo, la legitimidad y soberanía del poder político.

Palabras Claves: Biopolítica, Biopoder, Comuna 13, Operación Orión, Vida, tanatopolítica, muerte.

 

Introducción

Son dos acepciones  de biopolítica,  las que se intentan  esbozar en el contexto de una intervención militar, ocurrida en la Comuna 13 de Medellín conocida como la Operación Orión.

Con una se hace referencia a la biopolítica como instrumento que permite analizar el funcionamiento del Estado como un ser viviente, compuesto, por células, órganos y sistemas, que  funcionan perfectamente facilitando la vida armónica y pacífica de todos sus elementos.

Con la otra, se apela el concepto de biopolítica como herramienta  para la administración de la vida y la protección de la misma al interior  de la sociedad, de cómo la salvaguarda de la vida implica en ocasiones la muerte de otros seres, con la finalidad de preservar el orden y mantener seguros a la mayoría, que exigen del Estado la garantía de la vida, a la vez que le otorgan el control  la sobre la muerte.

La apuesta es por analizar como la defensa del derecho la vida y a la libertad, terminan siendo utilizadas perversamente para justificar acciones violentas, incluso hasta matar, tal como ocurrió en los operativos bélicos en zona urbana de la comuna San Javier en octubre de 2002.

Ocho años después de la Operación Especial Conjunta Orión, la Comuna 13 llama de nuevo la atención a nivel nacional por los altos índices de violencia y criminalidad que allí se arraigan.  Y la probabilidad de nuevos Oriones no es irrisoria, acá la vida sigue al servicio de política  y sobre eso trata el presente.

Desarrollo

Juan Esteban Restrepo Castro

 

“La situación en la Comuna es totalmente distinta. Esto es una fiesta por la vida y lo que la gente nos dice es: Gracias. Hemos vuelto a libertad” (Montoya, 2002)

Después de ir al colegio, mi ruta era el floresta-estadio, un bus que subía por el estadio, pasaba por Santa Lucía y recorría parte de San Javier hasta llegar a mi destino, la cancha de arenilla del barrio Antonio Nariño. Allí casi todas las tardes entrenaba con mi equipo de futbol Recamiones, éramos un grupos de jóvenes conformado por habitantes de la zona y algunos que íbamos de otras partes a divertirnos y a practicar para el torneo que jugábamos los fines de semana.

En Nariño como le decían los compañeros, existía una paz muy tensa,  quienes vivían allí y quienes frecuentábamos el lugar, conocíamos las dinámicas del conflicto y nos movíamos con sigilo. En cambio para quienes llegaban como visitantes, tan solo a jugar partidos, ese era un territorio hostil, dónde no solo se jugaba contra el rival que hacía de local, sino también contra el estigma de la zona, las balaceras ocasionales, la mala fama de Nariño y los muchachos que se escondían detrás de los arboles a fumar marihuana, a insultar y amenazar a los rivales por sus habilidades futboleras o por la impotencia de ver perder a su equipo local.

Durante el segundo semestre de 2002 la situación en Nariño se puso delicada, a veces no podíamos ir a jugar, el entrenador nos llama a nuestras casas para decirnos que no fuéramos, que no iba a haber entrenamiento pues había enfrentamientos y la situación estaba maluca. Esto se repetía con regularidad. A veces también por las noticias veíamos que en la comuna 13 los tiroteos eran constantes y los enfrentamientos entre la Fuerza Pública y los grupos armados ilegales duraban toda la noche. Entonces cuando mis papás veían esto, me prohibían ir a  Nariño y suspendían mi entrenamiento hasta nueva orden.

Alguna vez entrenado, pasó lo que hoy percibo como los inicios de La Operación Orión. Mientras jugábamos fútbol vimos correr a unos jóvenes hacia la parte alta del barrio, mientras muchos soldados se agrupan en un costado de la cancha, en el cielo vimos aparecer un helicóptero que mis compañeros llamaban fantasma, pues siempre lo oigamos pero pocas veces lo veíamos, helicóptero que en realidad, supe más adelante, era un Black Hawk artillado. Entonces sonaron un disparos, nuestra cotidianidad con el conflicto ya nos permitía distinguir entre los sonidos de las armas, nos dimos cuenta que eran tiros de fusil. Alarmados corrimos hacia los camerinos, mientras los disparos se oían muy cerca y el miedo nos invadía.

Mientras llegábamos al refugio podíamos ver como destellos de fuego pasaban por encima de nuestras cabezas, se veían como pequeños cometas que dejan una estela de color rojo y al final naranja, eran balas de alto calibre que además de dejarse ver, hacían un sonido terrible, como un silbido muy agudo y veloz que llega no se sabe de dónde y que se va así de rápido y misterioso como llegó.

Todos alcanzamos a ver al entrenador que desde la tribuna nos llamaba con desespero, todos corrimos y alcanzamos a llegar al camerino, allí nos encerramos y mientras los disparos seguían aturdiendo nos abrazamos como equipo y rezamos, rezamos y contamos  chistes hasta que esa larga tarde tuvo fin. Cuando llegué por la noche a mi casa, mis papás muy preocupados me dijeron que no podía ir a entrenar más, que San Javier estaba muy peligroso. Pero eso no fue necesario, el torneo fue suspendido y los entrenamientos en Nariño terminaron, mientras que Orión en nombre del Estado, cazaba vidas, desaparecía unas y salvaba otras.

Orión, el cazador en la mitología griega, fue una Operación exitosa para el  Gobierno, parte de satisfacción y de eficiencia dio la oficialidad. La política de la muerte había  triunfado sobre la vida, eso sí, en función de la  seguridad, el orden y la preservación de la vida misma de miles de habitantes de la comuna 13. La biopolítica que Foucault describía cobraba realidad Medellín, como un instrumento que facilitaba “la seguridad del conjunto con respecto a sus peligros internos” (Michel Foucault, 2001, pág. 225)

Los medellinenses de bien estaban  amenazados por una comuna miliciana que fungía como cáncer de esta sociedad, razón por la cual el Estado debía actuar, intervenir, operar y extirpar de ser necesario, para salvar  la mayoría, había entender al Estado como  como un bios, como un ser biológico que funciona con órganos, sistemas, aparatos y demás elementos que mantienen con vida y en perfecto funcionamiento a un ser viviente. Todo esto, porque la “biopolítica tiene por un lado, la misión de reconocer los riesgos orgánicos que amenazan al cuerpo político, y, por el otro, la de individualizar, y preparar, los mecanismos de defensa para hacerles frente, arraigados también en el terreno biológico” (Esposito, 2006, pág. 31)

San Javier estaba invadido según los reportes oficiales de milicias guerrilleras, del ELN, las FARC y Los Comandos Armados del Pueblo CAP, también hacían presencia allí algunos grupos paramilitares que disputaban el control del territorio, más la delincuencia común, tan natural y propia a los barrios más pobres de Medellín.

Así pues, El General Mario Montoya, comandante de la 4ta Brigada señaló que la Operación Orión iba dirigida contra “La guerrilla, las autodefensas ilegales y la delincuencia común (CINEP, 2003. pág. 21)”, la enfermedad estaba diagnosticada, bastaba solo una buena medicina para sanar el padecimiento de ese cuerpo social y político que amenazaba desde la Comuna 13.

Orión acabaría entonces con todos los males de esta comuna,  en la que más de la mitad de sus habitantes pertenecen a los estratos 1 y 2. Orión sería la salvación para las más de 130 mil almas que habitan ese sector, que vivían hostigadas, desprotegidas y marginadas del Estado y sus beneficios. Otra vez había que manejar a los pobres (Wacquant, 2005), había que controlarlos y mantener el orden. Ésta era una población de criminales y como tal debía ser atendida, con la utilización de la policía,  con sistema penal y de justicia.

La biopolítica permite también criminalizar la pobreza, ver en ella un peligro constante, una amenaza permanente. La política tiende a tratar los problemas sociales y políticos que tienen su origen en la desigualdad económica y la inseguridad social, como si fueran problemas de criminalidad (Wacquant, 2005, pág. 10), San Javier no era la excepción,  fuerza pública, justicia y sistema carcelario era necesario para armonizar la sociedad

Allí en Nariño y demás barrios de la comuna San Javier, el sistema inmune del  Estado hizo presencia. Esa zona de la ciudad estaba enferma, y el gobierno, cerebro, administrador y ejecutivo del Estado, no permitiría que esa infección llegara más allá. Se tomó entonces la de decisión de actuar, de operar con precisión quirúrgica y coordinar las herramientas de los demás organismos del Estado.

Esta vez el sistema inmune que se ocupa de la defensa del cuerpo, atacaría con la fuerza, la coerción y las armas, dirigidas por el sistema militar y policivo esa secreción infecciosa tan molesta e incómoda para la ciudad y la vida de sus habitantes.

Orión se justificaba plenamente en el marco de la Seguridad Democrática, escenario ideal donde el concepto de la biopolítica se arraiga con propiedad y cosecha prontamente buenos frutos. Seguridad Democrática que defiende la vida y seguridad de la mayoría, pero que extermina aquella minoría que pone en riesgo la integridad y supervivencia de la comunidad.

La Operación Orión se perfilaba como una medicina que preparaba el Gobierno para paliar la dolencias de una esquina de Medellín que estaba enferma de guerrilleros, paramilitares y delincuentes. Orión demostraría que para el Estado no existe espacio vedado, (Montoya, 2002) “Vamos a continuar y lo que estamos haciendo en la Comuna 13 es un mensaje contundente a los violentos, que es: desistan, vamos a llegar a todo el país porque la guerra de guerrillas urbanas no tiene cabida en Colombia, apuntaba el general Montoya.

Demostrarían que la soberanía y el biopoder llegan a todo el cuerpo para eliminar lo enfermo, no importa si algunas celular buenas son destruidas y mueren mientras se opera,  no importaba que 3 civiles resultaran muertos y que 40 más hubiesen resultado heridos (CINEP, 2003, pág. 57) por el ataque del sistema inmune. Tampoco importaba que 8 personas resultaran desaparecidos, ni que 355 personas fueran privadas de su libertad sin orden judicial, tampoco importó que 9 soldados fueran heridos, que 2 policías y 2 soldados hubieran muerto, eso no importaba, ellos están para morir, claro para defender la vida, esa es la biopolítica de Orión,

Lo primordial entonces era eliminar el germen de la guerrilla, los paras y la fechoría. Devolver el orden y pacificar la zona. La muerte de 10 guerrilleros y la judicialización y condena de 82 personas, más la liberación de 20 secuestrados según el Gaula, justificaba la letal medicina que habían diseñado los defensores de la vida.

Para estos fines había que utilizar toda la fuerza del Estado, había que demostrar que él efectivamente tiene el poder para proteger la vida y generar seguridad, había que demostrar que no estábamos equivocados cuando le entregamos al Leviatán el poder coercitivo y brutal de la fuerza para proteger la vida y el pacto social al estilo Hobbesiano.

En la Operación Especial Conjunta Orión, los organizamos que preservan la vida al interior del Estado debían estar unidos y más fuertes que nunca. Así en la comuna 13, el 16 de octubre de 2002 a la media noche el Estado y su Gobierno por orden del Presidente de turno Álvaro Uribe Vélez, hicieron presencia con las siguientes soluciones:

  • Ejército Nacional: Batallón Bomboná, Batallón de Artillería, Batallón de Infantería 32, Batallón Granaderos y Brigada 4. Fuerza de Despliegue Rápida FUDRA
  • Policía Nacional: Estaciones Laureles y San Blas, Gaula, Bloque Urbano Antiterrorista de la Sijín, Policía Metropolitana.
  • Fuerza Aérea FAC
  • Departamento Administrativo de Seguridad DAS
  • Cuerpo de Investigación de la Fiscalía CTI
  • Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía URI
  • La Fiscalía General de la Nación
  • Procuraduría General de la Nación

Estas fuerzas del Estado, eran las llamadas a defender la sociedad, a recuperar el orden y preservar la vida. Llegaron en helicópteros, tanques y carros blindados, no quedaba duda de que Orión como buen cazador salía siempre armado y preparado.

Lo urbano fue el escenario para qué cerca de 1000 hombres acordonarán la zona, rodearan la enfermedad y con fuego comenzaran a purificar la Comuna 13. Fuerza desproporcionada, tropas desplegadas, helicópteros de combate eran necesarios para purgar a San Javier. Había que matar, pues se trataba de la vida.

La decisión de operar y extirpar el mal, deviene de un poder soberano capaz de decidir sobre la vida y la muerte, poder capaz y autorizado para elegir quien debe o no vivir. Esta capacidad de impactar y aplicar poder político sobre la vida de todos los seres humanos es a la que llamamos Biopoder (Foucault, 1999).

Este biopoder, entendido como la facultad para decidir y actuar sobre la vida y la muerte, recae explícitamente en la biopolítica; esta relación perversa pone la vida al servicio de la política y no a la política al servicio de la vida (Esposito, 2006, pág. 24), ya que quien detenta el poder, no solo decide  quién tiene derecho a vivir, sino, y sobre todo, poder para decidir quién debe morir.

Otorgarle ese poder al Estado para que defienda la vida individual, la vida en sociedad, para que la defienda a  toda costa y nos mantenga seguros, es darle la posibilidad de que controle las formas de existir, las formas de morir y las formas de relacionaros al interior del  mismo. La responsabilidad exigida al Estado para que defienda y proteja la vida, es por efecto la legitimidad otorgada para matar. En ese sentido podría afirmase, como lo han dicho ya  varios teóricos, el Estado se legitima matando.

Pusimos en el  Estado el Derecho a Vivir en el mismo nivel que el deber de matar, pues éste entiende que para que unos vivan,  a veces es necesario que otros mueran como lógica natural.  En este sistema la biopolítica o la política de la vida, se encuentra al mismo nivel que la tánatopolítica, o la política de la muerte, al exigirle al Estado la defensa de la vida, le entregamos también el poder sobre la muerte. Sucede así,  que cada vez que la sociedad exija y obligue al Estado a mantener la vida,  le permita también acabar con ella.

Por eso al interior de esta biopolítica cualquier exigencia que se le haga al Estado a favor de la vida es legitimar también la tánatopolitica. En consecuencia, en San Javier ese 16 de octubre de 2002 no importó el desconocimiento de los principios de distinción y de proporcionalidad, el uso de Black Hawk, y de artillería de ametralladora M60, ya la política de la muerte reinaba y actuaba en nombre de la vida y la libertad.

La Operación Especial Conjunta Orión  era pues un modelo de agresión criminal contra la comunidad (CINEP, 2003), a través de operaciones militares indiscriminadas para imponer el control social, militarizar la vida cotidiana, la convivencia y las relaciones sociales.

Todo tipo de violaciones contra la vida, la libertad y la integridad de las personas emergieron de la Operación Orión; desplazamiento forzado intraurbano, amenazas de muerte, desapariciones, afectación de la libertad individual, allanamientos ilegales, retenciones arbitrarias, afectación de la seguridad personal, estigmatización y señalamientos, violaciones al debido proceso, al principio de legalidad, a la presunción de inocencia. Decretos que permitían allanar y capturar sin orden judicial, abusos de autoridad, tratos crueles e inhumanos o degradantes y tortura, son tan solo algunos de los hechos que permiten entender hasta donde se justifica defender la vida, cuando ésta se pone al servicio de la política, de la seguridad y el orden.

En Colombia estas nociones de tanatopolítca no eran novedosas, ya algún General del Ejército Colombiano había profetizado con una parábola de la muerte, al sugerir que si la guerrilla se movía como pez en el agua entre sociedad civil, había que quitarle el agua al pez. En la Comuna 13  la sociedad civil fue la más afectada,  pero como el pez había muerto, el agua desperdiciada ya no importaba.

Por eso el General Carlos Alberto Ospina, Comandante del Ejército, señalaba la dificultad (CINEP, 2003) “a ellos (a los milicianos) los ha protegido es eso precisamente, estar escudados en las casas o en la población civil pero la Operación va a continuar y los vamos a sacar y pues tienen dos opciones, o se entregan o los sacamos vivos o muertos.” Esta frase contundente permite entender como dentro de la biopolítica el vivir o el morir es un mismo asunto. Los milicianos solo decidían si entregaban o no, pues la decisión de  vivir o morir, ya no estaba en sus manos, su existencia pertenecía ya de cualquier manera al soberano, al biopoder.

Ya no son milicas Farianas ni Elenas, tampoco  los Comandos Armados del Pueblo, la enfermedad de la Comuna 13. Hoy  el virus ha mutado y son los combos, los grupos armados ilegales, los grupos paramilitares y  las BACRIM como las llama el gobierno, los maleficios que azotan a  San Javier y a otras comunas de Medellín.

En estos días es fácil oír, voces que claman y añoran una Operación Orión II, claro mejorada, más efectiva y contundente. Pero volvemos a lo mismo, a exigirle a Estado la defensa de la vida, así sea matando. Prontamente criminalizamos los barrios más pobres, identificamos a los enemigos y la respuesta no tarda en llegar, y siempre más de lo mismo; aumento del pie de fuerza, militarización de la vida, control social y presencia exhaustiva del sistema judicial y carcelario son las respuestas más creativas y efectivas que este Estado puede ofrecer.

Mientras que la vida no se preserve como valor supremo y se respete la existencia sin distinción, la vida seguirá estando al servicio de la política y ésta, para conservar su poder, seguirá protegiendo la vida, tomando aquellas que considere necesarias, matando para legitimarse y consolidar su soberanía.

 

Conclusiones

 

 

  • En escenarios de conflicto la responsabilidad exigida al Estado para que defienda y proteja la vida, es por efecto la legitimidad otorgada al  Estado para matar.

 

  • Cuando la biopolítica como política de la vida, se convierte en una acción violenta,  la muerte se justica para salvar la vida, allí vivir o morir es un mismo asunto para las necesidades del Estado.

 

  • La Operación Especial Conjunta Orión  fue modelo de agresión militar contra la sociedad, a  través de operaciones militares indiscriminadas, sin la aplicación del principio de distinción  y  con uso desproporcionado  de la fuerza.

 

  • Entregarle el poder al Estado para que defienda la vida y nos mantenga seguros, es otorgarle la posibilidad de controlar las formas de vivir,  de morir y las formas de relacionaros.

Bibliografía

 

CINEP, J. y. (2003). 2. Operación Orión: una constelación de irregularidades Apartes del informe de Naciones Unidas . Revista Noche y Niebla. , 57.

Esposito, R. (2006). Bíos. Biopolítica y filosofía. Buenos Aires: Amorrortu .

Foucault, M. (1999). Religion and culture. edited by Jeremy R. Carrette.

Michel Foucault, .. (2001). “Clase del 17 de marzo de 1976”, en Defender la sociedad: curso en el collège de France (1975-1976). Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Montoya, G. M. (16 de Octubre de 2002). Presidencia de la República. Recuperado el Noviembre de 2010, de Archivos: http://www.presidencia.gov.co/sne/octubre/21/05102002.htm

Wacquant, L. (2005). Castigar a los Parias Urbanos. Revista Oficios Terrestres , 13.

 

 

 

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Ö Trabajo para optar al diploma en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario. Facultad  de Derecho. Universidad de Antioquia. 1 de Noviembre de 2010. Medellín – Colombia

Ö Ö Politólogo, Univiersidad EAFIT. Medellín, Colombia, 2009. Personería de Medellín. Investigador Social, Unidad Permanente de Derechos Humanos 2010.

 


 

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